Archivos Mensuales: diciembre 2015

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

Asamblea Nacional Bolivariana versus Congreso de la 4ª República.

Asamblea Nacional Bolivariana vs. Congreso de la 4ta República.


Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:

http://www.telesurtv.net/news/Asamblea-Nacional-bolivariana-vrs.-Congreso-de-la-Cuarta-Republica-20151104-0016.html

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Con la Constitución de 1999, nació la Asamblea Nacional, un Parlamento unicameral que sustituyó al antiguo Congreso de la República, que durante 40 años legisló a favor de los intereses de las clases dominantes en Venezuela.

La llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela revolucionó la forma en que era gobernado ese país. Uno de los cambios más profundos fue el de la estructura del Estado. A los tres poderes tradicionales: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en la nueva Constitución nacional se sumaron dos de igual importancia: el Poder Moral y el Electoral, que complementaron el aparato estatal y le dió amplio sentido social.

Tras ser aprobada en 1999 en referendo popular, la nueva Carta Magna venezolana dio vida a una Asamblea Nacional unicameral, que sustituía al antiguo Congreso dominado por los dos partidos políticos que se turnaban en el poder político.

Con la Asamblea Nacional, también nació una nueva forma de legislar. Las leyes aprobadas garantizaban la justa distribución de la riqueza, la tierra y la independencia del país fueron prioridad, los sectores más radicales de la derecha nacional e internacional que no tardaron en dar golpe de Estado y derrocar por 47 horas y media a Hugo Chávez en el año 2002.

Una de las razones de este golpe fueron leyes promulgadas por el Ejecutivo a través del Poder Habilitante dado por la Asamblea Nacional un año antes, y que tocaban intereses de grandes poderes económicos. La más polémica fue la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que prohibía los latifundios y ordenaba el aprovechamiento de la tierra para el desarrollo integral de la nación y la garantía de la seguridad alimentaria.

Pero durante los gobiernos de la llamada Cuarta República, sobre todo los del Pacto de Punto Fijo, una alianza entre los dos partidos predominantes Acción Democrática y Copei, el Congreso de la República legisló sin casi avances sociales y a favor de los sectores económicos dominantes.

Para el candidato a diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por el estado Portuguesa (oriente), Williams Pérez, el antiguo Congreso bicameral existía para negociar las riquezas del país al capital extranjero.

“(En el Congreso se negociaban) las riquezas del país a cambio del enriquecimiento de una minoría, sin importar la necesidad del pueblo, que por la desidia de los entonces gobernantes, padecía grandes problemas sociales en cuanto a educación, salud, alimentación, vivienda, igualdad de género y más”.

Para Pérez, la Asamblea Nacional Constituyente surgió con la intención de derrocar viejos vicios y dar un vuelco total. “Este organismo erradicó la cámara baja y comenzó a legislar con conciencia para beneficio de los más desposeídos”, opinó.

El 8 de noviembre de 1998 se celebraron las últimas elecciones parlamentarias para renovar el Congreso de la República.


El 25 de agosto de 1999, la Asamblea Nacional Constituyente suspendió mediante un decreto las sesiones del Congreso y lo redujo a una Comisión Delegada.


El 28 de marzo de 2000, se disolvió el Congreso y cesó en sus funciones a los senadores (57) y diputados (207) que lo integraban. El Poder Legislativo fue ejercido por la Comisión Legislativa Nacional (llamada popularmente “Congresillo”) hasta que los diputados de la Asamblea Nacional, el nuevo Parlamento unicameral establecido en la Constitución de 1999, fueran electos y tomaran posesión.


La actual Asamblea unicameral se instaló el 5 de enero de 2011 y ejercerá sus funciones hasta el 5 de enero de 2016, cuando será renovada.

“Anteriormente los congresistas aprobaban leyes que privilegiaban a ciertos sectores, porque para ese entonces todo era un negocio y gracias a Chávez esos negocios fueron apartados en su totalidad, tarea que no fue fácil pero que finalmente se logró, y es por esta razón que los venezolanos no pueden permitir que esos grupos regresen a la Asamblea a hacer de las suyas” acotó el candidato.

Dato → En la 4ta. República todos los expresidentes eran nombrados senadores vitalicios, y se les asignaba un sueldo y un curul dentro del Congreso hasta el día de su muerte.

El actual presidente del órgano legislativo y candidato a la reelección como diputado, Diosdado Cabello, aseguró que la Asamblea más nunca se prestará para ser un negocio de los ricos ni de la derecha, y que para garantizar eso, es necesaria la victoria el 6 de diciembre.

“Vamos a un combate donde vamos a salir victoriosos”, expresó. Antes, la Asamblea “era un negocio”, afirmó.

Agregó, “parece que los diputados de esta Asamblea (chavista) eliminaron en un 95 por ciento el 98 por ciento de los vicios de la Cuarta (en referencia al antiguo Congreso) y lo digo con humildad”, insistió.

Para Cabello, el viejo modelo del parlamentario empresario, no tiene cabida en la actual Asamblea Nacional, surgida del Poder Constituyente.

“Empresario y político eso no cuadra (…) el empresario terminará haciendo seguramente como se hacía antes en el Congreso, que las leyes se hacían en los bufetes  (…) A una Asamblea revolucionaria, Fedecámaras (patronal venezolana) jamás llevará una ley (…) Es total y absolutamente contrario al Socialismo”, explicó y recordó que los pocos diputados del bloque opositor se han opuesto a los créditos adicionales solicitados y que en su mayoría son destinados a la inversión social.

“A un diputado en la Asamblea le pediríamos que tenga como guía la Constitución y el Plan de la Patria, indicó Cabello. “Un diputado debe practicar la lealtad absoluta con el pueblo, con la Revolución, con el legado del Comandante Chávez, con la construcción del Socialismo”.

El antiguo Congreso de Venezuela solía hacer negocios con el sector privado, un ejemplo de esto fue la aprobación de la venta de la empresa Siderúrgica Sidor, en el año 1997, por  un precio de venta de al menos ocho veces menor a lo que costaría construir una empresa de ese tipo desde cero, en este negocio los únicos beneficiarios sería el sector privado que obtendría cuantiosas ganancias.

Venta de SIDOR a precio de gallina flaca.

Venta de SIDOR a precio de gallina flaca.

“En la Cuarta República la Comisión de Contraloría era una comisión de negociados (…) Cuando se llevaba una denuncia eso no pasaba por ningún lado, ni era discutido, ni había sanciones”, dijo Cabello.

Mientras que la AN legisla a favor de las necesidades del pueblo y aprueba los recursos necesarios para proteger la economía de los venezolanos mediante aumentos de salario y de beneficios laborales con carácter de ley como el bono de alimentación; el antiguo Congreso le confirió poderes especiales al  presidente de ese país, Rómulo Betancourt, para que decretara una reducción del salario a los trabajadores del sector público y el aumento de los impuestos para “aminorar el déficit presupuestario y reanimar la economía”.

Medidas del Presidente Rómulo Betancourt.

Medidas del Presidente Rómulo Betancourt.

Logros de la Asamblea  Revolucionaria.

De acuerdo con un reportaje publicado en agosto de 2013 en el portal de la AN, el 80 por ciento de los recursos avalados fueron destinados a la inversión social, para atender requerimientos en materia de seguridad social, incremento salarial, educación, cultura, energía eléctrica, ciencia, tecnología, comunicaciones, vialidad, infraestructura, comercio, producción, alimentación, salud, turismo, servicios básicos, sistema de misiones (programas sociales) y defensa.

Los representantes del Poder Legislativo dieron el visto bueno a las solicitudes de créditos adicionales presentadas ante la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico del Parlamento por parte del Ejecutivo Nacional, con el objetivo de satisfacer la demanda social, primero que todo.


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Bombillo fluorescente a precio de oro.

“No poder comprar ni un bombillo” por Luigino Bracci Roa.

Antesala: en su blog personal el sr. Luigino narra, sin ambgüedad alguna, la situación de la clase media en Venezuela. Me recuerda el caso de Argentina y el artículo de Carola Chávez pero con la salvedad de que el Caracazo fue mucho más fuerte, tanto en pérdidas de vidas humanas como en su repercusión en la sociedad y leyes venezolanas. Pero dejemos que “Lubrio” nos lo relate a su particular manera. La imagen del bombillo a precio de oro la aporta el sr. Lubrio, las demás imágenes las he recogido por Twitter.


Cuando el Comandante Chávez llegó al poder, activó una serie de programas sociales imprescindibles para acabar con esa terrible desigualdad y pobreza que habían dejado gobiernos pasados. Estos planes formaban parte de una transición, pues todos sabíamos que un gobierno socialista no podía ser eternamente asistencialista, sino que tenía que enseñarnos cómo resolver nuestros problemas.

Los medios son de la gente rica.

Los medios son de la gente rica.

“Gente rica pagando a gente rica para decirle a la clase media que culpen a la gente pobre”.

Pero la manipulación mediática desde la derecha, unida a la pésima política comunicacional de nuestro lado, hizo sentir a millones de personas de la mal llamada clase media, que ellos eran el enemigo, aún cuando no lo eran.

Un meme muy famoso que circula por redes sociales lo aclara de forma muy didáctica. Palabras más, palabras menos, nos dice que:

Cuando hablamos de burgueses, no nos referimos a ti, que eres un simple y pendejo asalariado que trabaja para un patrón. ¡Nos referimos a los dueños de los grandes medios de producción, de las grandes empresas, de las grandes fábricas!

Algo tan simple como eso no pudo ser explicado convincentemente, y en ese momento 4 millones de personas (hoy 8 millones) que viven en las urbanizaciones y hasta en nuestros barrios se han declarado en defensa de la burguesía y del gran empresariado venezolano y multinacional, que jamás movería ni un dedo por defendernos a nosotros, la masa de trabajadores que hemos construido este país.

Durante los primeros años del proceso bolivariano, estas personas de la clase media en realidad nunca perdieron nada. Más bien ganaron, gracias a decisiones del gobierno como los créditos indexados, programas como los de los automóviles Chery, o con la simple decisión de que el Estado continuase siendo el dueño de Corpoelec, Hidroven, Cantv, Movilnet, el Banco de Venezuela o las universidades autónomas, evitándose que los bolsillos de los venezolanos fueran destrozados por las cuotas mucho más altas que cobrarían estas empresas e instituciones de estar en manos privadas. Para cualquier referencia, pregunten a habitantes de Colombia, España u otros países cuánto pagan ellos por electricidad, teléfono, agua y otros servicios públicos, y compare los costos en función del porcentaje de sus sueldos que deben dedicar a esto.

Lula recuerda a pobres Argentina durante Perón.

Lula recuerda a pobres Argentina durante Perón.

¿Fue motivo de voto a Macri? Digo, el odio al pobre. Y no solo pienso en los ricos, sino en cierta clase media.

Yo tengo que agradecer el haberme graduado en la Universidad Central de Venezuela, algo que jamás hubiera podido lograr si Rafael Caldera y Henrique Salas Römer hubieran concretado sus ideas de privatizar las universidades autónomas. Y cientos de miles de personas lograron graduarse en universidades como la UBV, la UNEFA, la UNESR y tantas otras que nunca se hubieran creado o ampliado de no haber llegado Chávez al poder.

Pero la mejor ganancia que pudo traer este proceso es la paz. El que millones de personas salieran de la pobreza crítica y hubiera menos desigualdad, contribuyó a evitar que se tomaran caminos violentos para intentar acabar con la pobreza, como ocurrió en países vecinos que aún experimentan las consecuencias de ello, costándole la vida a cientos de miles de personas y dejando millones de desplazados.

La vida no es como las películas Terminator o “Volver al Futuro”, en las que hay varias líneas de tiempo distintas, y para conocerlas sólo hay que cambiar de DVD. Es imposible conocer cómo sería la “línea de tiempo” de una Venezuela paralela, en la que Hugo Chávez nunca hubiera llegado al poder. Pero si me tocara apostar, yo diría que, sin él, la gran mayoría de los venezolanos estaríamos viviendo un presente mucho más oscuro y violento que el que vivimos hoy, por difícil que nos resulte creerlo.

Bombillo fluorescente a precio de oro.

Bombillo fluorescente a precio de oro.

Ni un bombillo.

El problema es que, al arreciar la guerra económica, la clase media sí comenzó a sentir que se le quitaban cosas. Por ejemplo, la simple capacidad de comprar un bombillo: antes se podía conseguir el de filamento a Bs. 20, y el ahorrador a Bs. 200. Pero en estos momentos los de filamento cuestan Bs. 600 y los ahorradores Bs. 3.500 o más. Es decir, una persona que gana sueldo mínimo, no puede pagar 3 bombillos ahorradores con un mes de salario. Y un solo bombillo de filamento cuesta más de lo que una familia paga por un mes de servicio eléctrico.

Pongo el ejemplo del bombillo, pero en realidad está pasando con casi cualquier artículo importado que necesitemos, incluyendo alimentos, medicinas, repuestos, artículos personales, piezas y lo que sea. Hay quien alega que esto pasa porque no tenemos capacidad de producción en el país, y eso en parte es verdad. Pero también es cierto que no existe ningún país en el mundo que produzca el 100 por ciento de los bienes que consumen sus habitantes.

Claro, que los clase media vivimos en una burbuja particular egoísta y que sólo vela por nuestros propios intereses. No vemos ni siquiera al barrio que tenemos al frente, que gracias a la Revolución ha sido rehabilitado, mejorado, cuenta con mejores servicios públicos, salud primaria, mejor educación, Canaimitas y un operativo Barrio Nuevo Barrio Tricolor que mejora enormemente la infraestructura de los hogares. Mucho menos nos damos cuenta de lo que ocurre en una comunidad en pobreza crítica, que ni siquiera tienen acceso a electricidad, agua potable ni aguas servidas, y de pronto llega el gobierno e instala una Base de Misiones que les cambia enormemente la vida.

¿Quién tiene la culpa de que la clase media no se entere de estos grandes logros sociales? ¿Está bien culparlos a ellos de que, gracias al cine y las series de televisión, conozcan mucho mejor la ciudad de Nueva York que una comunidad en pobreza crítica a 2 kilómetros de distancia? ¿Y de que sólo salgan de esa burbuja de cristal cuando todos aquellos bienes que siempre habían podido comprar, de pronto se escapan de su alcance?

Cajas negras.

Por supuesto, no era el gobierno de Maduro el que nos está quitando la posibilidad de comprar un bombillo. Pero todo este proceso de importación y venta de productos y bienes funciona como una enorme caja negra cuyo funcionamiento los ciudadanos desconocemos con exactitud.

Por un lado, CencoEx entrega los dólares generalmente a grandes empresarios para que éstos importan productos. Al parecer, los empresarios son unos corruptos que revenden una parte de los dólares para sacarles grandes ganancias, e importan mucho menos productos de lo que debieron importar. Pero en CencoEx aparentemente no fiscalizan a los empresarios como debieran, porque al parecer son una mafia de corruptos. Tampoco hay mayor fiscalización hacia CencoEx, y la prueba es que en 2013 se perdieron 25 mil millones de dólares, robados por empresarios a través de empresas de maletín con la complicidad de Cadivi/CencoEx, y no hay mayores culpables por esta bochornosa acción.

Luego, en las aduanas hay más corrupción.

La Guardia Nacional Bolivariana también agrega corrupción.

En el ente de supervisión de precios, el Sundde, también hay ineficiencia y corrupción.

La creación de un “Comando Nacional de Precios Justos” no ayudó absolutamente en nada a resolver los problemas.

Esta imposibilidad de conocer exactamente lo que pasa, permite a la derecha culpar al gobierno, y el gobierno se defiende culpando a la derecha.

En estos días vi en VTV al presidente de Sundde diciendo en una entrevista, con absoluta tranquilidad, que el Estado venezolano provee prácticamente la totalidad de las divisas para importaciones, a precio preferencial. Señaló que el argumento de los empresarios, de que ellos tienen que vender los productos a precio de dólar paralelo porque el Estado no les da dólares preferenciales, es absolutamente falso. Pero no explicó por qué el 95 por ciento de los artículos a la venta en la mayoría de las tiendas se sigue vendiendo a precio de dólar paralelo.

Es decir, culpa únicamente a los empresarios, de la misma manera que un vigilante que se quedó dormido culpa únicamente a los ladrones por el robo que acaban de sufrir, y trata de eximir su propia culpa.

Por su parte, los empresarios culpan al gobierno de Maduro de no darle suficientes dólares, de regular los precios de forma absurda, de aumentar los sueldos constantemente, de no permitirles despedir trabajadores, etcétera.

Al final, tras dos años largos de guerra económica en la que ambos bandos se echan la culpa sin resolverse el problema, el 99 por ciento de los mortales seguimos desconociendo exactamente lo que pasa, lo que se termina traduciendo en los resultados electorales del pasado 6 de diciembre. ¿Alguien podía esperar otra cosa?

Entonces, a veces prendo VTV y veo a algún ministro diciendo que se hizo un operativo de entrega de bombillos ahorradores en la comunidad del barrio tal, donde les regalaron los bombillos porque el gobierno bolivariano y chavista quiere que todo el mundo viva bien. ¡Que esto sí es socialismo! Y me alegra mucho por los beneficiados.

Pero yo también soy un ser humano, vivo en una zona de esta mal llamada clase media, y no puedo comprar bombillos. La gran mayoría de mis vecinos tampoco. Las ferreterías están llenas de bombillos, pero no podemos comprar ni uno por su precio cada vez más desenfrenado.

Y no quiero ir al consejo comunal, para que le pidan al ministerio un operativo de regalo de bombillos.

Sólo quiero recuperar la capacidad que tenía hace dos o tres años, de comprar bombillos sin perder el 90 por ciento de mi salario mensual en ello. Y que todos mis vecinos puedan recuperar esa capacidad. Porque mientras ellos no la recuperen, JAMÁS vamos a poder acercarnos a ellos para intentar convencerlos de que la revolución bolivariana es una opción válida.

Jamás podremos hacerlo.

Ni con 100 mil campañas comunicacionales, ni trayendo a los mejores publicistas del mundo, ni haciendo 5 mil mesas de trabajo para firmar tres mil manifiestos de apoyo a la Revolución, ni haciendo 45 mil Corazones Llaneros o 600 mil Suena Caracas, ni trayendo a Nicky Jam, Gilberto Santarrosa, Jerry Rivera o Chino y Nacho. Ni resucitando a Michael Jackson, Héctor Lavoe o Rocío Durcal. Nada de eso servirá para recuperar apoyo.

Hasta que estos vecinos (personas que viven en edificios residenciales del este de Caracas, que no son burgueses ni pequeño-burgueses, sino simples trabajadores y profesionales asalariados) no puedan recuperar las capacidades adquisitivas que tenían hace unos años, nunca podremos convencerlos de que este es el camino correcto.

Y ellos votan. Y su voto vale.

Si el recuperar esa capacidad adquisitiva implica multar y cerrar a buena parte de los importadores del país y que el Estado tenga que asumir su actividad, pues ¡bienvenida sea esta decisión! Si los puertos son del Estado y si las aduanas son del Estado, pues que las importadoras también lo sean. Y si los distribuidores finales tampoco quieren entender que trabajan para un pueblo y un país que quiere ser libre y soberano, ¡pues que también sean asimilados!

Esperemos que las decisiones económicas que se tomen en los próximos días no sean más de lo mismo. Si no hay acciones radicales, valientes y contundentes que puedan acabar con la guerra económica en los próximos meses, todos sabremos que no podremos salir bien librados de los procesos electorales que la derecha intentará en los próximos meses para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro.


Macriminal.

Excelente comentario.

A raíz del artículo de Carola Chávez publicado en línea por estos lares de WordPress.com (y en diarios de circulación nacional también) bajo el título de “Diario de una argentina cambiante” (ea que tiene doble sentido el sustantivo del título) se sucedieron una serie de comentarios en respuesta a dicho artículo los cuales están adheridos y uno de ellos en particular me gustó mucho. Es por ello que lo publico aparte, porque tiene unas grandes verdades inocultables, dignas de reflexión. La autora se identifica como Marilin y en su blog personal puede leer otros publicaciones de la misma autora. Espero les guste tanto como a mí.


marilin89:

Es impresionante constatar cómo una minoría rica puede ser favorecida con los votos de la gente pobre o clase media haciéndola asimilar como propia una cultura prefabricada, de embuste, como las sopas de sobre. Hay mucho ejemplos que llegan incluso a colectivizar el problema del poderoso, asumiéndolo como propio, mientras individualiza el del pobre. “RCTV somos todos”, pero cuando el director botó a todos esos que le hicieron comparsa, cada quien tuvo que vérselas como pudo. Esas lágrimas, las de las liquidaciones no liquidadas, no fueron televisadas.

Y es que el empleado (que no se siente empleado, como la del artículo), “crece” en la empresa con mentalidad de propietario, con la identidad perdida, un espíritu sumamente egoísta y una afiliación política inclinada hacia el poderoso sin darse cuenta de que está entregando su capacidad política, su derecho ciudadano constituyente, dándole plena legitimidad para que esos poderosos hagan con sus bienes, con su tiempo y hasta con su vida, lo que deseen.

Este acto de entrega gratuita parece hasta un acto de masoquismo, una esclavitud voluntaria que institucionaliza la idea de que quienes saben de política son los “jefes”porque ellos sí saben cómo vivir bien. Una vez que ellos estén satisfechos, entonces les toca a quienes fielmente los acompañaron, porque igualarán las oportunidades y entonces habrá vacaciones en Disney, carro nuevo, aumento de sueldo, etc. Los pobres, pues seguirán pobres, porque no entienden de estas cosas, además de ser flojos, lumpen, y todo lo que el “jefe” acertadamente comenta. Es así como se materializa la idolatría por el verdugo.

Son muchos años de una escuela, de una cultura de “lo de afuera es mejor”, la disneylandización mental unida a la cruenta guerra por desacreditar un modelo incipiente, pero diferente de ver y actuar política y materialmente, que pretende mantener una dialéctica de progreso social en el que converjan todos los elementos involucrados socialmente y que hoy es hostigado por fuerzas externas que ven en peligro sus influencias sobre territorios ricos y naturalmente proveedores de todo lo que necesitan para mantener sus Disneys particulares.

Esos, los de esa escuela que se niega a sí misma, que entregan su dignidad por un rollo de papel higiénico o que graciosamente venden sus “tablets” sin darse cuenta de que está vendiendo sus derechos, está renunciando a sí mismos, a sus valores y favoreciendo a quienes no dudarán en destruirlos. Se puede ser pobre y reaccionario. Se puede ser clase media y fascista.

Tiene que haber evolución para poder adelantar un proceso de transformaciones. Un asumir los propios valores, aprender a amarlos para poder defenderlos. Quizás, la chica del artículo, cuando la realidad se le revele; es decir, se le estrelle en la cara y en el bolsillo, sea capaz de darle un giro radical a sus valores y, entonces, quizás, se rebele.

Muchas gracias por este artículo, Carola ¡clarísimo!


Finalizo con unas frases que tienen que ver con el tema tratado:

¿Risa? ¿o colonización mental?

¿Risa? ¿o colonización mental?

La Ley de la Naturaleza: la supervivencia del más apto.

La Ley de la Naturaleza: la supervivencia del más apto.

Recalco en la imagen anterior: “los verdaderos líderes”. Porque ser líder ha de ser A LO GRANDE, A LO MACHO VERNÁCULO: no se puede ser líder de un centro de estudiantes, ni de una comuna, “contimenos” un consejo comunal, NO. Hay que meter el materialismo de por medio, a falta de ideas bueno es tener dinero en abundancia para “invertir” 30 piezas de plata y tirarlas al suelo y esperar que nosotros los venezolanos nos arrodillemos a recogerlas. POR ESO es que el Ché Guevara tenía razón:

"Solo ven gigantes" Che Guevara.

“Solo ven gigantes” Che Guevara.

La hipocrecía de la civilización occidental - Che Guevara.

La hipocrecía de la civilización occidental – Che Guevara.

 

Encendido de luces en Colombia este 2015 anduvo a media máquina (Créditos: AP).

Navidad a media luz en Colombia por temor de apagón.

Encendido de luces en Colombia este 2015 anduvo a media máquina (Créditos: AP).

Encendido de luces en Colombia este 2015 anduvo a media máquina (Créditos: AP).

Tomado del diario de circulación nacional “Últimas Noticias” el 24 de diciembre de 2015, usted puede ver el artículo original en este enlace.

ÚN | AP.- Una brutal sequía provocada por el fenómeno de El Niño cobró una inesperada víctima en esta época festiva de fin de año: los alumbrados navideños.

Hasta el momento el gobierno ha descartado un racionamiento de luz, pero algunos temen al “fantasma del apagón”, un drástico programa de recorte de luz que afectó el país décadas atrás, en 1992 y 1993, y que causó grandes pérdidas económicas. Este año 238 municipios del país, casi uno de cada cinco, sufrieron cortes de luz durante algunas horas del día.

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El 70% de la producción energética es de origen hidráulico en Colombia, según el Ministerio de Minas, y la necesidad de ahorrar agua y energía es tan extrema que el presidente Juan Manuel Santos envió un mensaje por televisión al país alertando sobre la sequía.

El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, a su vez, exhortó a la población a ahorrar agua con duchas “de 30 segundos nada más”.

Las ligeras lluvias de los últimos días han dado algo de optimismo y los embalses alcanzaron un nivel de 66%, similar al de otros años.

Sin embargo, expertos coinciden en que lo peor está por venir debido a que los efectos de El Niño se notarán más los próximos meses.

“Los problemas más graves de la sequía se sentirán entre enero y marzo”, dijo a The Associated Press Omar Franco, Director del Instituto de Hidrología de Colombia. También los dos principales ríos del país, Magdalena y Cauca, que proporcionan gran parte del agua del país, están más de un metro por debajo de su nivel normal, lo que incluso impide la navegabilidad en algunos tramos.

Ante este panorama el gobierno dijo que no iluminará ninguno de sus edificios públicos y hasta los centros comerciales, forrados desde esta semana con árboles de Navidad, luces y rosetas de neón, aceptaron reducir las horas de alumbrado tras una carta enviada por Tomás González, Ministro de Minas y Energía.

“Las luces de navidad son algo típico en Bogotá, pero ahora se apagan antes y la zona queda más triste por la noche”, dijo el vigilante Miguel Ángel Abril, de 29 años en Usaquén, una zona tradicional del norte de Bogotá frecuentada por turistas. “Viene menos gente”.

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Una de las grandes atracciones navideñas en Colombia son los alumbrados en la ciudad de Medellín y el espectacular despliegue a lo largo del río que atrae a más de 50.000 turistas diarios cada Navidad.

Esteban Duque, gerente de los alumbrados en Medellín, descartó prescindir de la iluminación pero aceptó reducir una hora el encendido, lo que supondrá un ahorro de 15% del consumo. “Es más complejo quitar el alumbrado que dejarlo porque la iluminación genera unos 2.000 empleos entre familias que viven de lo que ingresan estos 45 días de temporada navideña”, dijo a la AP.

El despliegue lumínico de Medellín, la segunda ciudad del país, incluye 32 millones de bombillas encendidas durante seis horas “equivalente a lo que consume diariamente el Valle de Aburrá (donde se asienta la ciudad), con unos cuatro millones de habitantes”, agregó el funcionario.

El alumbrado navideño terminará el 13 de enero, una semana después de la marcha de los Reyes Magos, que marca oficiosamente el fin de la fiesta católica.

Para el Ministro de Medio Ambiente, Gabriel Vallejo, en Colombia todavía no se ha captado la dimensión del problema y exigió más conciencia de la población. “No habrá insuficiencia energética y, ahora bien, esas condiciones pueden cambiar en los próximos días o los próximos meses”, observó.

El Niño es un fenómeno climatológico provocado por el calentamiento del agua en el Pacífico y causa alteraciones en las lluvias y aumenta la temperatura. El Niño ha golpeado duramente la Costa Caribe, pero también el interior del país, en departamentos como el Tolima y Nariño, con graves consecuencias para la cría de ganado y también para las comunidades pobres donde aumentan las muertes por desnutrición infantil.

Con los niveles de los embalses bajos, el gobierno recientemente elevó las tarifas de electricidad para impulsar la producción de plantas de energía a base de combustibles y evitar apagones como los que estimularon pérdidas económicas en 1992 y 1993, la última vez que El Niño se hizo sentir con tanta intensidad.

Con esta tradición navideña diezmada, los colombianos llevan meses mirando hacia el cielo, rogando por que llueva sobre los áridos campos y los embalses vacíos.

Pero los meteorólogos pronostican que la sequía va a empeorar.

Diario “Últimas Noticias”, Venezuela.

Diario de una argentina cambiante

Venezolanos, venezolanas, veámonos en este espejo de Argentina (me disculpan la redundancia): la pregunta no es si nos cambiarán las leyes para explotarnos a placer, LA PREGUNTA ES SI LO VOLVERÁN A HACER; son los mismos, ya los conocemos, es su naturaleza (como la fábula del escorpión y la rana); 2016 año de resistencia.

NOTA: mi conciencia está tranquila, yo voté seleccionar todo por el PSUV, me lavo las manos como Pilatos.

Como te iba contando

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10 de diciembre: Hoy estuve en la Plaza de Mayo. La experiencia fue tan emocionante que me dejó una felicidad que nunca se me va a pasar. La gente era distinta: muchas personas bellas, jóvenes, señoras distinguidas, todos con olor a perfume… No había negrada salvo la que aprovechaba el calor para cobrar 30 pesos la gaseosa chica o las banderas a 150. ¡De ninguna manera eran mayoría! Apretada, como cuando uno va en el subte, pude ir avanzando desde la calle San Martín por el lado izquierdo de la plaza. Hacía un calor infernal. No había más que banderas argentinas y algunas amarillas y tanta gente feliz. No me empujaron como empujarían los K en sus marchas, ni tropecé ni una sola vez, eso es cambio. Me saludaron y hablaron sonrientes personas que no conozco. Nadie nombraba a Cristina, como si no hubiese existido, salvo cuando Macri salió al…

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José Castillo vive en España.

“Los políticos deberían ver a la gente hacer cola para coger alimentos”

Los políticos deberían ver a la gente hacer cola para coger alimentos”.

Ana I. Bernal Triviño, Twitter @anaisbernal .

En la casa de José no hay árbol de Navidad, ni regalos, ni cena de Nochebuena. Tampoco hay pescado fresco, ni filetes de ternera y, a duras penas, un Cola Cao para los pequeños. Su casa es una en las que golpea la pobreza infantil. El cáncer y el paro arrasaron su vida y la de su familia. Con una pensión de viudedad y de orfandad, sin desempleo, José encuentra en Cáritas y Cruz Roja la ayuda para comer.

Uno de cada tres niños vive bajo el umbral de la pobreza, según datos de Eurostat; al igual que el 22% de los españoles, como recoge el INE. No hay cifras exactas de cuántas personas acuden a bancos de alimentos, pero cerca de dos millones recurren al programa gestionado por Cruz Roja.

Recuerda salir del centro de salud, andar sin conciencia por las calles, llegar a su trabajo y sentarse casi sin pestañear. “No podía hablar, no podía decir nada”, desvela. Los compañeros de trabajo se acercaron y, como pudo, contó a todos su situación. Antes había tenido esperanzas. Antes, también habían pasado noches en unas urgencias desbordadas, donde nunca daban un diagnóstico certero. A veces un dolor inexplicable. Otras, un simple estreñimiento y recetas médicas repetidas de laxantes. Un día, a duras penas, la trasladan al hospital de Taulí, en Sabadell. Una nueva doctora comprobó su historial y le mandó un TAC. Seis médicos le anunciaron su enfermedad. Ella misma se lo comunicó a su esposo. Después, preguntó fue por los niños. Él, sólo pudo responder que seguirían adelante. José y sus tres hijos pequeños afrontaron la dureza de esta enfermedad, la ausencia de la madre en las cabalgatas de Reyes y los regalos sin abrir bajo el árbol, hasta que las recaídas pasaran y la recuperación llegase.

José cuidaba a sus hijos y, cada día, acudía a su trabajo en una empresa de fundición de Sabadell. Pero una jornada, el panorama se torció con un ERE en la fábrica. Temía ser uno de los afectados. Los responsables respondieron que como conocían su situación personal, no debía preocuparse. Tres meses después, el final fue muy diferente: “A las once de la mañana, el nuevo gerente me da un sobre y dice que ya no les intereso, que deben sacar personal. Que, por las buenas, me daban 45 días por año. Por las malas, 20 días por año… Y eso que aún no había salido la ley, pero ya estaban con la amenaza. Cogí el sobre, mi ropa y a la calle. Después contrataron a otros nuevos, pero yo seguí al lado de mi mujer. Cuando ella se enteró de la noticia, tuvo una recaída muy grande”.

“A las once de la mañana, el nuevo gerente me da un sobre y dice que ya no les intereso, que deben sacar personal. Que, por las buenas, me daban 45 días por año. Por las malas, 20 días por año…”

Vivieron con el paro, la enfermedad y la ayuda por desempleo hasta que pudieron. Poco más. José intentaba buscar empleo. Cuidar a su mujer le impedía hacer jornadas completas. No lo querían a tiempo parcial en aquellas ofertas donde su perfil podía encajar. José recuerda levantarse por las noches y verla en el sofá: “Me acercaba y me sentaba a su lado, pero ella ni se daba cuenta. La morfina la dejaba como ausente. Y yo me decía… Madre mía, cómo está, la que nos ha tocado en la casa. ¿Qué voy a hacer?”.

La ingresaron de nuevo en el hospital. De ahí, a la habitación de enfermos terminales. Por las mañanas, José dejaba a los hijos en el colegio. Por las tardes, con la abuela, mientras él permanecía con su esposa toda la noche. Los amigos le decían: “Ahora no busques trabajo, que se te va tu mujer, disfrútala”, pero José ya no tenía ingresos, y no había para comer. Era un laberinto sin salida. Su único escape, entre el dolor, eran sus hijos. En la habitación del hospital siempre había fotos de los pequeños. “Ella decía a las enfermeras… mira qué guapos. Y las enfermeras se iban llorando, porque tenían la misma edad que ella. Y yo, al lado, me lo guardaba todo dentro”.

José comenta el horror de una enfermedad donde se vive un desgaste a diario. Horror al que se sumaba la angustia económica, que no sabía bien cómo solventar. Y cómo explicar a los hijos la vida sin su madre y con carencias económicas. “Yo pensaba estar juntos, hasta el final, con nuestros hijos, pero la muerte nos separó antes. Laura y Álex, tenían unos tres añitos. Y Sandra, unos nueve”.

Un día, su esposa le preguntó. Le clavó la mirada y le exigió la verdad. José confesó. Ella pidió llamar a la doctora. “Hoy, mañana o pasado te vas”, le respondió. “Tráeme a los niños, me quiero despedir de ellos”, fue su única petición. José recuerda que los abrazó y besó como nunca, pero sabe que los últimos días los vivió con dignidad. Dos semanas antes fue su cumpleaños, el último, y sopló las velas en unos dulces de la cafetería del hospital. Y unos días antes, en una mejoría, le pusieron los medicamentos necesarios para llevarla a la casa una hora, y hacer una fiesta de despedida donde todos acabaron entre lágrimas. Falleció el 13 de agosto de 2011, con 45 años. “A las 12, la dejamos acostada y a la media hora cayó dormida para siempre. Así me duró tres días. No se quería ir. Y la doctora me decía… acércate y dile que se tiene que ir. Pero ella luchaba. A las cuatro menos diez se le paró el corazón y se fue para siempre. Ahí empezó el segundo calvario”, sentencia. Antes de continuar con el relato, hace un apunte: “Pero le daban dos años de vida, y me duró tres. Tres años”. Lo dice con una sonrisa franca y calmada, casi agradecido por vivir 365 días más junto a ella y los niños.

Recuerda salir del hospital, sin llorar. Recuerda el abrazo de un amigo. Que ningún hermano asistió al entierro. Y que tuvo que acudir a una asistente social para pagar la lápida de su esposa, hasta que pudo ponerla en cuatro plazos. Su memoria le lleva a su llegada a casa. La casa a la que ella nunca volvería. Se puso a ordenar y descubrió una cantidad de facturas sin pagar. Desde otra habitación escuchaba a los pequeños llorar. “Me dolía todo el cuerpo porque la rabia que se me agarraba aquí, en el nudo del estómago. El psicólogo me preguntó si me quería suicidar y yo respondí que eso no se lo diría porque me quitaría a los niños, pero que justo por ellos no me iba a matar. Los pequeños me preguntaban: ‘¿Te vas a ir como mamá’? Y lloraban todos los días. La pequeña encima de la cama, en la esquina, donde llamaba a su madre. Y yo aguantaba hasta que iba a dormir. Ahí ya lloraba, pero en silencio, sin que me escucharan. Nadie me ayudaba. Estaba sólo, sin trabajo y pobre”.

Rajoy ganó las elecciones. El paro no descendía. No había trabajo. Todo se encareció. Sin oportunidades ni expectativas, sólo le quedó recurrir a la caridad. Desde entonces, José vive entre ayudas y asociaciones, con su asistente social, Cáritas y Cruz Roja. José comprobaba que con su pensión de viudedad, de 400 euros, no le llegaba para nada. Denunció a la Seguridad Social con un abogado de oficio y reclamó la cantidad que correspondía por sus tres hijos menores. Ganó el juicio. Ahora recibe 700 euros y unos 100 euros por cada niño, por orfandad.

Con esos 1000 euros escasos, paga 500 por la vivienda y unos 250 euros por un préstamo que solicitó para pagar las deudas con todos sus amigos. “Sí, ya no debo dinero a nadie, pero tengo menos dinero para mí en los próximos tres años. Peor es cuando tengo que pagar la escalera, porque somos once vecinos y cada trimestre sale por 260 euros. Y cuando escucho a los niños toser por la noche, me da cosa porque la caldera tira mucho y no la puedo poner”. Del poco dinero que sobra, José hace cuentas. Debe pagar la luz, el agua, el gas, el teléfono y… “el internet. Sandra, la mayor, lo necesita por el instituto y yo quiero que ella estudie y que no diga en el instituto que ella no tiene. Aunque sea el más barato, va a tener su Internet. No quiero que tenga menos oportunidades”.

Con estos gastos ya no queda para comer, así que su único recurso es la ayuda de Cáritas y de Cruz Roja. En Cáritas le ofrecieron, por un tiempo, una profesora de apoyo a su hija cuando comenzó en el instituto porque “de verdad, me cuesta mucho leer y escribir”. En Cruz Roja consigue una tarjeta que le da más libertad para ajustar su compra. Sólo tiene 102 euros para todo el mes: “En la parroquia me dan fideos, arroz, lentejas y leche. Fruta y verdura, poca. A veces naranjas, mandarinas, pimientos… Con la tarjeta de Cruz Roja compro carne, pero pollo y cerdo, o carne picada. Con una bandeja de ternera a mi me da para dos pollos. Pescado sólo congelado, el embalado en plástico, porque fresco no puedo. También compro con la tarjeta el pan del día. Ahora cojo una bolsita de doce bollitos, que los congelo. Y ayer compré un paquete de manzanas, de un kilo, y sólo queda hoy una. Con la tarjeta no puedo comprar extras, pero yo no le puedo decir a mi hijo que no cuando me pide una tableta de chocolate”.

“En la parroquia me dan fideos, arroz, lentejas y leche. Fruta y verdura, poca. A veces naranjas, mandarinas, pimientos… Con la tarjeta de Cruz Roja compro carne, pero pollo y cerdo, o carne picada”.

En su casa no se tira nada, porque nunca sobra. Estos días, vive sólo con lo que queda en la tarjeta. ¿Y la Nochebuena? “Mi hija dice que no hemos montado ni el árbol, pero no tengo para un árbol. Y me pregunta qué haremos los cuatro en Nochebuena, y sólo tenemos lo que quede en la nevera. Mis dos pequeños nacieron el día 25 y no tendrán regalos, ni Reyes Magos. Desde que murió su madre, sus únicos Reyes son los que me dan en Cruz Roja y los de su abuela. Lo único que puedo regalar a mi hija es el bono de autobús para el instituto, que cuesta 34 euros. Ayer me pidió dos euros para una excursión y se los busqué. No quiero que se aísle”.

Espera con ganas el día 22 de diciembre. No por la lotería de Navidad, sino por algo mucho más importante para él. Sabe que a las 12:30 de la mañana la asistenta social confirmará si puede recibir una ayuda para que su hija mayor consiga unas gafas, después de detectarle un 50% de pérdida de visión en un ojo.

José anota siempre cosas pendientes de la cesta de la compra, que las tacha poco a poco conforme las consigue, entre ellas los productos de aseo o de limpieza, que no puede adquirir con la tarjeta. “Son niños, se ensucian y yo lavo mucho. Compro un bote de jabón para la ropa, pongo un tapón y para dentro. Sé que la ropa blanca debe de ir con la blanca, pero yo meto toda junta, para aprovechar”. Mientras, cruza los dedos para recibir cualquier llamada de trabajo esporádico, como instalar la campana de una cocina o pintar una casa. Pequeños golpes de suerte con los que respira. “Pinté una casa durante una semana entera, ocho horas cada día, y sólo tuve cien euros. Se aprovecharon, pero los necesitaba. Si no los cojo, no los tengo. Y cien euros me vienen muy bien. Yo me he adaptado a la situación, pero mis hijos no”.

Recuerdo a José las próximas elecciones y se pone serio: “Lo que tienen que hacer es esto que estamos haciendo ahora. Venir aquí y verlo. Los políticos deberían ver a la gente en cola para coger alimentos. Damos las gracias porque recibimos comida, mientras ellos han robado dinero… Que tengamos que pedir, pagar los recibos, que nuestros hijos les tengamos que comprar los libros del instituto… Los niños tienen que estudiar”. Llega la hora de una votación y me quitan las ganas porque prometen y no arreglan nada. Todo esto lo han hecho ellos. Esto no tendría que existir ni ver gente en la calle durmiendo, ni las colas de los servicios sociales. Para los políticos mi tarjeta de comida no es nada. Para mí esa ayuda de Cruz Roja es grandísima”, defiende.

Guarda silencio. Mira un papel. Levanta la cabeza y afirma. “Mis hijos ven la crisis, pero no les digo toda la verdad. Yo les aseguro que mientras pueda, este techo siempre lo tendrán. Eso es muy importante. Yo tendré 73 años cuando acabe de pagar el piso. Y, si me muero antes, quedará pagado por el seguro de vida porque no quiero dejarles deudas. Bastante tienen ya”.

Confiesa que la primera vez que entró a pedir ayuda lo hizo con la cabeza agachada, con vergüenza, y que se giraba si veía a un amigo, o abandonaba la cola si coincidía con alguien. Le preocupaba el qué dirán. Ahora reconoce que levanta la cabeza porque se lo debe a sus hijos, y que si se encuentra con alguien incluso lo saluda, porque él no tiene culpa de nada ni es un fracasado. “Me da igual que me vean, pero a mi hija, no. Y la entiendo. La mayor se esconde y me dice…papá, un compañero del cole. Por eso ella no quiere venir ni aquí, ni a la iglesia, ni a la asistente”.

Con los pequeños es diferente. José no les habla de la crisis pero les transforma la realidad con un poco de teatro. Cuando caminan hacia la iglesia les explica que allí serán ricos porque conseguirán mucha comida. Y cuando renueva la tarjeta, les hace sonreír porque esa noche tendrán hamburguesas. Si le sobra algo, harán una fiesta con los sobres de Nesquik. Y como cebo para que lo acompañen a Cáritas les adelanta que allí tendrán caramelos. “Después vienen y me dicen… papa, están malos los Chupa Chups… Claro, es que hay cosas que dan caducadas. De pocos días, pero lo están”.

Y José dice que también tenía sueños. Como envejecer de la mano de su mujer, con sus hijos, felices. Que se veía de jubilado con su pensión, después de trabajar hasta el último día. Que esperaba una vida de familia. Sin ser rico ni pobre, sólo una “cosita normal”. Que no pensaba tener hambre y no tener comida. Y que ahora ni siquiera puede pensar en él, sólo en sus hijos. Y entre esas historias que se inventa por el camino, con las que espera crear ilusión entre los pequeños, al final llega la pregunta que le deja sin respuesta:
-“¿Papá, por qué no tenemos dinero como los demás? ¿Somos pobres?”
Y José ya no les puede contar ninguna historia ni hacer teatro.

Porque los niños, siempre, dicen la verdad.

“El 6-D no se acabó el mundo” por Earle Herrera.

“El azúcar por sí sola no endulza: hay que revolver el vaso de agua” es el refrán que me recuerda el muy buen artículo publicado en el diario “Últimas Noticias” el profesor de la Universidad Central de Venezuela, ilustre Earle Herrera. Porque es cierto: el dinero por sí solo no resolverá nuestros problemas, se debe estar claro en nuestros ideales y acciones ya que el dinero es solo un medio para alcanzar los logros que uno se ha propuesto. Hay incluso algunos que creen que el dinero es el fin, el objetivo (no, no es Rico Mac Pato de Disney, ese sólo es el esterotipo). Con ustedes las sabias palabras del Diputado -por ahora- Earle Herrera.


Por ser hombre de tinta y letra, lo que escribo queda por allí. En lugar de exclamar: “¡Yo lo dije!”, remito a la lectura donde, en el sabio decir de Kotepa Delgado, siempre queda algo. Cierta vez escribí que el nuestro era un “socialismo con plata” y allí radicaba su problema. Hoy, la situación es inversa y tampoco nos preparamos para enfrentarla.

Con frecuencia repetimos la frase del Che: “Cuando lo extraordinario se hace cotidiano, hay revolución”. En el intento, hicimos las cosas al revés y convertimos lo cotidiano en excepcional y lo rutinario en rareza. La burocracia lo enredó todo, empezando por las cosas más sencillas: sacar una partida de nacimiento, una apostilla para estudiar en el exterior, un pasaporte. Hace dos siglos, Simón Rodríguez sentenció que para hacer república era necesario formar republicanos. Con desaforados consumistas, no se llega al socialismo.

Pero, ojo, no estoy en plan de mea culpa ni muchos menos buscando la brizna en el ojo de mis camaradas. Por estos días decembrinos la Constitución arribó a sus 16 años. En su texto se establece que, para alcanzar sus fines, “la educación y el trabajo son los procesos fundamentales”. Así de sencillo: trabajo y educación.

Releer la Carta Magna de 1999 es un excelente camino para reencontrarnos con el pueblo. Esa lectura va a permitirnos precisar si nos apartamos del proyecto de país plasmado en su articulado y en qué tipo de extravíos hemos incurrido. En política, los híbridos no funcionan, a menos que se sea chino para instaurar lo que ellos denominan “un país, dos sistemas”. ¿Dos sistemas?

El mundo no se acabó en diciembre (título de un viejo libro) y los que están decretando la muerte del chavismo se precipitan en su oficio de difuntos y en su papel de sepultureros. Tampoco Estados Unidos dejará de intervenir en los asuntos de Venezuela. Su objetivo no es la Asamblea Nacional, es todo el poder.