Archivos Mensuales: agosto 2015

“Infancia y bachaqueo” por Ana Cristina Bracho.

“Infancia y bachaqueo” por Ana Cristina Bracho, publicado originalmente en el Diario “Correo del Orinoco” el 29 de agosto de 2015 y replicado aquí para su difusión y análisis (los textos resaltados y/o cursiva los coloqué yo).

Pitágoras decía que si se educaba a los niños no era necesario castigar a los hombres, esta idea tan simple como determinante vino a convencernos por siglos y siglos. Por ello, es un lugar común que cuando uno pretende plantear que una sociedad avance se hable de escuelas y de universidades. Dicho así, las generaciones parecen confiar en la alquimia que sumará el trabajo de casa con el hogar y podrá dotar el futuro de la nueva mujer y del nuevo hombre, de una realidad tranquila caracterizada por el avance y la solidaridad social.

Pisando el presente, con la guerra económica y sus síntomas, es necesario como Estado y sociedad fijar la mirada en niñas y niños que a diario son utilizados por las mafias dedicadas al bachaqueo. Pues todas y todos hemos visto pasar de brazo en brazo lactantes, pernoctar pequeños de algunos meses o alguna niña llevada al viacrucis de las rutas del dinero inmediato. Su implicación y utilización en estos delitos, hoy más lucrativos que la droga y la prostitución debe rechazarse con las misma energía puesto que cada uno de esas niñas y esos niños que permanecen en colas por horas y horas, están siendo privados de parte de sus derechos fundamentales.

¿Por qué hablar en especial de las niñas, los niños y adolescentes? En parte porque en el presente el derecho les ha otorgado, nacional e internacionalmente, un régimen jurídico de protección especial y, porque para el futuro, es difícil prever las consecuencias sanitarias, educativas y morales que comporta esta manera de aprovechamiento de la infancia. Así las cosas, es tiempo de revivir las ordenanzas municipales que reglamentaban la permanencia de niñas y niños en los espacios y vías públicas, así como tomar en cuenta la utilización de infantes en estas redes de delincuencia organizada.

Si las causas de la situación presente pueden ser muchas su combinación dolosa tiene como finalidad evidente destruir la sociedad venezolana en sus lazos más profundos, como la tienen, en definitiva, todas las prácticas de crímenes de lesa humanidad, en las cuales, como en el genocidio, es vital destruir las bases socioeconómicas y culturales de un país. Una de ellas, nuestra manera de comprar en el supermercado y completar en el abasto, de pedir ñapa y un “poquito” a la vecina tiene también el suspiro orgulloso del padre que se esfuerza por darle un mejor país a sus hijas e hijos, uno donde se conozca el valor del trabajo y la compasión por los otros y a ese sentimiento tan propio de nuestras calles, de nuestras madres, es al que apelo hoy en día en todas y todos los habitantes en territorio venezolano.

Ana Cristina Bracho.
Twitter: @anicrisbracho

La contraofensiva global de la derecha | Emir Sader.

Autor Emir Sader[1], publicado en Rebelión y replicado en CubaDebate, yo aporto también a la difusión.

América latina ha sido el escenario privilegiado de ofensivas de la derecha, porque es la región del mundo donde la derecha ha quedado más desplazada. Ha perdido sucesivas elecciones en los países con gobiernos progresistas y pasó a apelar a intentos de desestabilización política valiéndose de su elemento más fuerte: el monopolio privado de los medios de comunicación.

Cuando llegan las elecciones, la derecha se juega por entero intentando ganar, como fueron los casos recientes de Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, y como ocurre actualmente en Argentina y en Venezuela. Acumulando nuevas derrotas, la derecha pasa a poner en práctica planes de desestabilización política, como son los casos actuales en Brasil, Ecuador y Bolivia.

La oposición brasileña ha intentado, hasta donde pudo, cuestionar la reelección de Dilma Rousseff, haciendo que el primer año de su segundo mandato sea un período de crisis, de amenazas de ingobernabilidad y de resistencia de parte del gobierno y del movimiento popular. Hasta que esa operación se agota, pero el gobierno sale de ella debilitado, presionado por las fuerzas de centroderecha hacia un pacto conservador a cambio de la recuperación de la gobernabilidad.

En Bolivia, una región –Potosí– constituyó un comité cívico y, con una plataforma de reivindicaciones locales, hizo una huelga regional y organizó una marcha belicosa hacia la capital. El gobierno alega que ha concedido las principales reivindicaciones, pero los huelguistas lo niegan, aunque finalmente suspenden su movida, con amenazas de retomarla.

En Ecuador, dos medidas tributarias que el gobierno envió al Congreso, que recaen sobre el dos por ciento más rico de la población, llevaron a que la oposición –sumándose, una vez más, sectores de la ultraizquierda con la derecha– desatara una reacción amplia y violenta, que algunos llamaron un “levantamiento” en contra del gobierno. Apoyada en sectores minoritarios del movimiento indígena y sindical, se chocaron con grandes movilizaciones populares de apoyo al gobierno de Rafael Correa.

Pero no es sólo en América latina que se da esa contraofensiva. Como Grecia y España aparecían como países en donde surge una nueva izquierda en Europa, con el agotamiento de los partidos tradicionales, reducidos todos a la política de austeridad, ahí también la derecha retomó su ofensiva. Syriza y Podemos han pasado a cuestionar la austeridad y a capitalizar el descontento generalizado de la población.

En Grecia, la derecha tuvo que actuar más duramente, porque era inminente el riesgo de que un gobierno cuestionará concretamente a la austeridad. La Unión Europea ha actuado con toda su brutalidad para derrotar y humillar al nuevo gobierno griego e intenta demostrar a toda Europa que fuera de la austeridad no habría vida posible.

Esa línea de acción tiene los ojos puestos en el resto de Europa, pero especialmente sobre España, donde Podemos se apoyaba en la experiencia griega como vía posible de superación de la austeridad. Contra el ascenso de Podemos se ha desatado una estrategia combinada en varios planos. En primer lugar, los medios han fabricado mecanismos de rechazo de la nueva organización, mezclando denuncias sobre el comportamiento de algunos de sus dirigentes y organizando una nueva agrupación de centroderecha –Ciudadanos–, para que dispute con Podemos los efectos del desgaste del bipartidismo, con Podemos volviéndose el blanco principal de la actuación de los dos partidos tradicionales –PP y PSOE–, ambos en pánico, actuando juntos para poner limites a la ascenso de Podemos.

El fracaso del intento de Syriza de romper con la austeridad vino a completar la operación de contención de Podemos y de mantener la bipolaridad española, condición indispensable para el mantenimiento de la austeridad. El PP juega su suerte a la posibilidad de incorporar a Ciudadanos a una alianza que le permita seguir gobernando, como si nada hubiera pasado en España. Caso contrario, tendría que apelar al abrazo de ahogado con el Psoe, reabriendo caminos para que Podemos vuelva a cuestionar la bipolaridad con todavía mas fuerza.

Todo lo que se hace en Grecia y en España representa el capítulo europeo de la contraofensiva conservadora global, que tiene en América latina su epicentro, porque es en esa región que el modelo neoliberal es más fuertemente cuestionado. Frente a la fragilidad del modelo neoliberal, la derecha reacciona con intentos de desestabilización de gobiernos que ponen en jaque a su modelo, pero también con bloqueos a las nuevas posibilidades de construcción de alternativas. Pero al no presentar propuestas renovadoras de su modelo, la contraofensiva de la derecha a escala global revela su corto aliento.

Ceguera impuesta

Adiciona el hecho que hasta COBRO DE PEAJE le impusieron a esas urbanizaciones, violando de manera flagrante la ConstItución y las Leyes, ¡AY DIOS MÍO, EL QUE JUEGA CON CANDELA…! (+efecto bumerán).

Como te iba contando

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Los sabíamos, lo advertimos, nos dijeron mentirosos mientras la verdad les llenaba de violencia sus propias calles. No fue suficiente el fuego, la destrucción, la muerte aleatoria que dejaron las guayas, las alcantarillas levantadas, las balas, no querían ver, y no quieren.

Entonces advertimos que la violencia guarimbera había sido planificada y financiada por un sector de la oposición que había reclutado delincuentes a sueldo para generar caos en las calles. Denunciamos una estructura criminal vestida de política, mostramos pruebas mientras ellos, sin disimulo, nos daban la razón con sus actos, pero no hay peor ciego.

Milagros Socorro, a quien nadie puede llamar Chavista, en su crónica “Nuestros propios vecinos”, relató el estado de secuestro en el que se encontraban los vecinos de las zonas enguarimbadas. Una mujer tratando se salir de su calle y un grupo de violentos impidiéndoselo. “Ustedes no son de aquí”, les dijo la mujer en…

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