Presentación del libro «El petróleo en Venezuela. Una historia global» de Rafael Arráiz Lucca

El texto que se ofrece a continuación es el de la presentación que tuvo lugar el pasado 28 de septiembre en CEDICE, del libro de Rafael Arráiz Lucca, “El petróleo en Venezuela. Una historia global” (Editorial Alfa, Venezuela, 2017). Nota de prensa de Diego González Cruz, Diario “El Nacional” de Venezuela (los enlaces de referencia, dada la densidad histórica del artículo son de mi añadidura; los fe de errata no los señalo sino que simplemente los corrijo; la romanización de los nombres tal vez sean fuente de discordia, dejad vuestro punto de vista en lso comentarios al pie de esta entrada de mi blog en WordPress).

Distinguidos miembros del Centro de Estudios de Energía de Venezuela (CEEV) de Cedice Libertad, del Centro de Orientación en Energía (Coener), Miembros de las Diferentes Academias y Universidades presentes, demás asistentes, muchas gracias por su asistencia a la presentación del libro del Académico Rafael Arraiz Lucca: «El Petróleo en Venezuela. Una historia global» (2016), que tendré el honor de hacer la presentación de tan distinguido autor.

El libro está dividido en 7 capítulos, y tiene la particularidad de encuadrar la historia del petróleo de Venezuela en el contexto global, es decir que ocurría en el mundo durante el desarrollo de nuestra industria petrolera, así como que ocurría en el mundo político y social venezolano. Los 7 capítulos son:

1. Los afloramientos de petróleo y sus primeros usos: de la antigüedad a 1878.

En este capítulo el autor nos pasea por los primeros usos del petróleo en la antigüedad, refiriéndonos a Homero quien lo menciona en La Ilíada, a Heródoto (el padre de la historia), Alejandro Magno, en el Antiguo Testamento de la Biblia, y las referencias al petróleo en la antigua India, China y Japón; hasta llegar su primera referencia en América de mano de Gonzalo Fernández de Oviedo Valdés en 1535 (Alcalde de Santo Domingo), quien destaca que los aborígenes lo llaman stercus demonis (el Dr. Pérez Alfonzo no fue original…). También el Alcalde hace referencia a la palabra mene, ubicándolos a determinada distancia de Maracaibo. En México lo llamaron chapopotli (el betún que salía del mar). En España llaman “chapopote” al crudo en derrames.

Cuatro años después, 1539, nuestro petróleo de la isla de Cubagua hace el primer viaje al “viejo mundo”, cuando Juana la Loca, reina de España, lo solicita para fines medicinales. Irónicamente, viajó en un barril (literal), convirtiéndose en la primera exportación de un barril de petróleo de América a Europa.

El Dr. Arráiz Lucca también se pasea por los aspectos jurídicos del petróleo en ese periodo en Venezuela, comenzando con el famoso decreto del Libertador de 1829, que su Art. 1 fue truncado por nuestra clase política, pero que aparece en toda nuestra legislación, desde la Constitución hasta las recientes leyes de hidrocarburos: “(…) Las minas de cualquier clase corresponden a la república, cuyo gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan…”.

Mientras esto sucedía en América, en afloramientos de brea cerca de Módena, Italia, a mediados del siglo XVIII-1776, hace que el físico italiano Alejandro Volta sea uno de los primeros en estudiar y documentar sobre “el gas de los pantanos”, el metano.

En Polonia en 1815 se comienza a alumbrar sus pueblos con aceite de petróleo. En 1823 comienza a refinarse rudimentariamente en Bakú, capital de Azerbaiyán en el Mar Caspio,  para convertirlo en un producto para el alumbrado. Siguieron experimentos en Francia (1832-1836). Se comenzaría a comercializar en Escocia en 1847, y llegaría el producto a los EE.UU. con un rotundo éxito. Se usaba mayormente en las todavía conocidas lámparas de kerosen o querosén, inventada en la hoy república Checa, donde se conocía como “lámpara de Viena”.

En Canadá, en 1847, Abraham Gesner comienza a destilar asfalto que llega de Trinidad, y al producto obtenido lo bautiza kerosene (del griego keros -cera- y elaion -aceite-).

A raíz del éxito del kerosen en los EE.UU. tres empresarios norteamericanos crean la Pennsylvania Rock Oil Company para intentar extraer petróleo del subsuelo. Aquí surge el famoso “Coronel” Edwin Drake, quien el sábado 27 de agosto de 1859 encuentra petróleo a 20 metros de profundidad, con un pozo a percusión en la población de Titusville, Pennsylvania. ¡Había nacido la industria del petróleo en el hemisferio occidental!

Nos recuerda el Dr. Arráiz Lucca que aquí entra en acción John D. Rockefeller (1839-1937), abarcando el mercado refinador americano con su empresa la Standard Oil, empresa que fundó el 10 de enero de 1870 con Henry Flagler. Nueve años después la Standard controlaba el 90% del mercado de refinación. En 1890 entrarían en el negocio “aguas arriba”. Flagler es el fundador de la ciudad de Miami que conocemos hoy.

Mientras esto pasaba en este lado del Atlántico, en Rusia se definía su gran industria petrolera en Bakú. Desarrollada por las dinastías Nobel (Immanuel el padre y sus tres hijos: Alfred, Robert y Ludwig) de Suecia y los Rothschild, de origen alemán (los que pusieron el dinero para el desarrollo de Bakú).

Ludwig Nobel tiene el mérito de haber inventado el buque cisterna (los tanqueros de hoy), y los sistemas para cargarlos en tierra, así como los sistemas de almacenamiento en grandes tanques en los puertos; también concibió el concepto de los oleoductos que conocemos hoy, tendiendo el primer oleoducto de Bakú en 1877; también fue el primero en diseñar los tanques para transportar petróleo y productos en ferrocarriles. También construyó la primera refinería (y el concepto de destilación) y el primer laboratorio petrolero. Y como si fuera poco construyó en Bakú el primer campo petrolero como lo conocemos hoy: oficinas, casas, escuelas, clubes.

El Dr. Arráiz Lucca nos refiere a esta apasionante historia de Ludwig Nobel con el libro de la Dra. Emma Brossard, The Clash of the Giants por PennWellBooks/Intevep en 1993 (él hace referencia a la publicación en español de 1994). Me permití extenderme en la vida de Ludwig Nobel.

Mientras esto sucedía en el mundo, en Venezuela se otorgó la primera concesión el 24 de agosto de 1865 en el estado Zulia. En 1866 se otorgaban dos concesiones en los hoy estados Sucre y Monagas. Y en 1878 la famosa concesión en La Alquitrana, en el hoy estado Táchira.

2. De Petrolia del Táchira a Los Barrosos 2 (1878 – 1922).

Por este largo periodo de 44 años pasaron 10 presidentes electos o impuestos y 3 nominales. Este fue el periodo de la danza de las concesiones, cuando se entregaron estados completos para ser explorados y explotados. La Petrolia del Táchira fue el primer esfuerzo de empresarios venezolanos de incursionar en la industria petrolera venezolana. Su concesión expiró en 1938. Luego, en 1883 se otorgó la polémica concesión para explotar el asfalto del lago Guanoco, el más grande del mundo. Hace su presencia el geólogo Ralph Arnold para interesar a la Royal Dutch Shell en la exploración petrolera en el estado Zulia.

En el mundo, se abría el Canal de Suez para el paso de los primeros tanqueros, esta vez viajando del Mediterráneo hacia Singapur. Marcus Samuel de la Shell diseñó los tanqueros para poder atravesar el Canal.

A nivel mundial, en el ámbito energético Thomas Alva Edison (1879) perfecciona el bombillo eléctrico, que desplazó al kerosén en el alumbrado; y Karl Benz y Gottlieb Daimler (1885) desarrollan el motor a gasolina, que cambiaría la industria de los hidrocarburos, cuando Henry Ford (1907) masificó la industria automovilística con su Modelo T.

A Venezuela llega el automóvil en 1904. Para 1920 había 619 automóviles particulares y de alquiler, 100 automóviles del servicio diplomático, 32 autobuses y 80 motocicletas.

El boom petrolero en los EE.UU. comienza en el estado de Texas en 1901, con la perforación del pozo Lucas en Spindletop que comenzó produciendo 75.000 barriles diarios.

Nos relata Arráiz Lucca que el Medio Oriente aparece en el mapa petrolero. El sha de Persia (en el hoy Irán) otorga una concesión al potentado inglés William Knox D’Árcy en 1901, y en 1903 aparecen los primeros barriles de petróleo. Entrarían en la escena Kuwait y Arabia Saudita en 1938.

México entró en el mundo petrolero en 1910, con la completación del pozo Potrero del Llano 4, que llegó a producir 110.000 barriles diarios, toda una marca mundial.

En Venezuela, los geólogos norteamericanos Ralph Arnold, George Macready y Thomas Barrington serían los pioneros de la actual industria petrolera venezolana. Gracias al Informe Arnold de 1912, se perfora en 1914 el pozo Zumaque 1, en la población de Mene Grande, descubridor de la gran Cuenca petrolífera de Maracaibo.

Para procesar el crudo venezolano la compañía Shell construye la gran refinería de Curaçao en 1916, concluida en 1918, con capacidad de 330.000 barriles diarios. Antes lo refinaba en pequeña escala en una en San Lorenzo, Zulia.

Reseña Rafael que la 1ª Guerra Mundial catapultó el uso de los derivados del petróleo.

En este periodo se produce la primera Ley de Hidrocarburos de Venezuela (1920). Aquí Rafael da muchos detalles de todo el proceso que concluyó en esa Ley y de lo que siguió, incluida “la danza” de las concesiones, que se entregaron por miles.

3. De Los Barrosos 2 a la Ley de Hidrocarburos (1922 – 1943).

Este es uno de los capítulos más interesantes del libro. Se presenta desde el desarrollo de las nuevas tecnologías de exploración, el auge de la gasolina, la influencia de los acuerdos de los productores para controlar la producción y los precios (el Acuerdo de Achnacarry), el surgimiento de Texas como potencia, de la influencia de la Primera y Segunda Guerras Mundiales en la industria petrolera, la nacionalización del petróleo mexicano, hasta la llegada de los países del Medio Oriente como petroleros.

Nos recuerda que el reventón de Los Barrosos 2 en 1922 marcó la presencia de Venezuela en el escenario mundial del petróleo.

Resalta en lo interno el proceso de corrupción desde el gobierno del Gral. Gómez a través de su empresa la Compañía Venezolana del Petróleo, para otorgar concesiones a sus familiares y allegados.

Rafael Arráiz explica por qué las empresas americanas estaban reticentes a entrar en Venezuela (ya la Shell estaba), y cómo entraron después, con la presencia de la conocida Creole Petroleum Corporation y la Gulf como Mene Grande Oil Co.

Fue en este periodo cuando se creó el Servicio Técnico de Hidrocarburos, embrión del Ministerio de Minas e Hidrocarburos (1950). Fue la época de un sinnúmero de nuevas Leyes de Hidrocarburos, y del comienzo de la modernización de Venezuela.

4. De la Ley de Hidrocarburos a la OPEP (1943 – 1960).

Rafael Arráiz en este capítulo explica la influencia de la Segunda Guerra Mundial en la industria petrolera mundial y nacional. Y se acuña el término “Las Siete Hermanas” por el italiano Enrico Mattei, fundador del Grupo ENI.

En este periodo se consolida el Medio Oriente como potencia petrolera.

A nivel nacional recuerda el trienio adeco (1945-1948) cuando se establece el famoso fifty-fifty, cambiando la Ley de Impuesto Sobre la Renta, que igualaba las ganancias de las empresas particulares y la nación. Luego elevado a 60-40% al comienzo de la democracia en 1958. Así el comienzo de la política de no más concesiones, ignorada por el gobierno de Marcos Pérez Jiménez (1950-1958).

5. De la OPEP a la estatización del petróleo (1960 – 1976).

A nivel nacional destaca la creación de la OPEP (1960), por la decidida participación de Juan Pablo Pérez Alfonzo en reuniones con el mundo árabe. También en este periodo se retoma la política de no más concesiones, y se crea la estatal petrolera la Corporación Venezolana del petróleo (CVP) en 1960, pero Venezuela pierde presencia mundial, aunque en 1970 alcanzamos el máximo nivel de producción, 3.708.000 b/d, más nunca superado. En ese periodo el precio del petróleo alcanzó un máximo de 11, 15 US$/barril en 1976, de 2,12 US$/barril en 1960, catapultados por la guerra del Yom Kippur (1973).

En este periodo se firma la Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos (1971), se promulgan las Leyes que nacionalizan la Industria del Gas Natural (1971) y del Mercado Interno (1973), y la creación del INVEPET (1974), predecesor del INTEVEP.

A nivel internacional surgen nuevas potencias petroleras (Libia, por nombrar solo una), y se desarrollan nuevas regiones petroleras (Alaska, el Golfo de México, Mar del Norte). Ocurre la Guerra de los Seis Días entre Israel y Egipto (1967), que produce el embargo Árabe, que resultó contraproducente porque perdieron mercados y bajaron los precios.

En este periodo se estatizan la industria petrolera en Arabia Saudita y Kuwait, y se prepara la estatización de la Industria Petrolera Venezolana, discusión que comenzó en 1974.

6. De la estatización a la apertura petrolera (1976 – 1995).

De la discusión de la Ley de “nacionalización” destacó el famoso Artículo 5° que dejaba una ventana abierta para la participación del sector privado, a través de los Contratos de Servicios o Convenios Operativos. En este periodo destaca el proceso de internacionalización de la IPN.

Desaparece el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, creado en 1950, y se crea el de Energía y Minas (1977). El Instituto Venezolano de Petroquímica se convierte en Pequiven (1977).

La evaluación y el desarrollo de la Faja del Orinoco en manos de Ministerio de Energía y la CVP desde 1970, pasó a manos de Pdvsa (1977). En 1982 se obliga a PDVSA a venderle (las existentes y las nuevas) sus divisas al BCV.


En 1982 se obliga a PDVSA a venderle (las existentes y las nuevas) sus divisas al BCV.


El proceso redujo las 14 empresas operadoras a 3 en 1986.

En el plano internacional, Rafael Arráiz nos recuerda la guerra Irán-Irak (1980-1988) que llevó el precio del petróleo a 29,71 US$/barril en 1981, que al final de la guerra estaría en 13,51 US$/barril. En 1990 ocurriría la guerra Irak-Kuwait hasta 1991.

En 1983 la NYME convierte al petróleo en un “commodity”.

7. De la apertura petrolera a nuestros días (1995 – 2016).

Rafael Arráiz lo define como el periodo más álgido para analizar “(…) no solo por lo reciente de los hechos que lo componen sino por lo complejo de estructurarlos historiográficamente…”. Dejemos que sea él quien nos lo relate…


 

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